sábado, 7 de septiembre de 2019

Parte: Cuestionamientos al argumento sobre la influencia de los Desafíos escépticos en el conocimiento


Tema: 3 - ¿Qué es el Conocimiento?
Artículo: 3.5 - ¿Tenemos algún conocimiento?
Parte: 3.5.7 - Cuestionamientos al argumento sobre la influencia de los Desafíos escépticos en el conocimiento

Cuestionamientos al argumento sobre la influencia de los Desafíos escépticos en el conocimiento

La conclusión de este argumento es algo que seguro no nos es fácil admitir. No es para nada grata la perspectiva de no ser capaz de afirmar que se conoce declaración alguna. Por ese motivo es natural que busquemos cuestionar el mencionado argumento.

El primer intento de cuestionar el argumento, y el más estéril de ellos, es el de buscar demostrar que no estamos viviendo el escenario propuesto por el Desafío escéptico. Inmediatamente podemos darnos cuenta que este camino no tendrá buenos resultados, pues los Desafíos escépticos, y en particular el “Cerebro en una cubeta”, definen su escenario justamente para que no haya diferencia entre lo que percibe quién está en el escenario propuesto y lo que percibe quién estaría en el universo que consideramos real. De esta manera, cualquier evidencia que consideremos contundente para demostrar que no estamos en el escenario propuesto por el Desafío escéptico, la misma también será observada por quién viva en ese escenario, y por lo tanto no podrá descartar que se encuentre en el mismo.

Una segunda forma de cuestionar el argumento, es considerar que quizás se está considerando una percepción de conocimiento demasiado exigente, y por lo tanto bastaría admitir una percepción menos exigente, para poder asegurar que conocemos algo. Este enfoque también rápidamente se ve que no conduce ningún resultado, pues el argumento expuesto no requiere de esa percepción exigente del conocimiento. El argumento funciona perfectamente tanto en un grado altísimo de exigencia para el conocimiento, cercano a la infalibilidad, como también en un grado ínfimo, propio de apenas una mínima seguridad de certeza. Cualquiera sea la rigurosidad con la que se evalúan las evidencias, la exigencia mayor o menor sobre la contundencia de las mismas, o la precisión que sea requerida a cada razonamiento que justifican la afirmación que se conoce, el argumento sigue funcionando, pues todas esas evidencias pueden ser generadas por el escenario propuesto por el Desafío escéptico, y por lo tanto perfectamente pueden ser falsas, impidiendo tener la certeza sobre el conocimiento que esas evidencias sostenían.

El tercer enfoque, el cual ya no es precisamente un cuestionamiento, es finalmente aceptar que el Escepticismo está mostrando que existe una propiedad del conocimiento que no estábamos considerando, la cual es la localidad. Es posible decir que los Desafíos escépticos reducen el alcance del conocimiento. El conocimiento, el cual en primera instancia podíamos considerar total, en el sentido de aplicable en toda situación, ahora lo vemos acotado al universo desde el cual surgen las evidencias que lo sustentan. Admitiendo esta propiedad de localidad del conocimiento, debo admitir que no puedo afirmar que conozco que tengo manos, dado que es posible que no tenga manos, pues quizás sea un cerebro en una cubeta, al cual le es ingresado información para que crea que tiene manos cuando no las tiene, aunque también si puedo afirmar que conozco que en el universo en el que vivo, sea este o no el escenario propuesto por el Desafío escéptico, tengo la percepción de tener manos. De esta forma, la percepción del conocimiento es modificada, es más humilde, es local al universo en el que vivimos, admitiendo que si el universo que percibimos es algún tipo de ilusión, ese conocimiento ya no aplica.

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