Tema: 3 - ¿Qué es el Conocimiento?
Artículo: 3.3 - Contraejemplos Gettier
Parte: 3.3.2 - Contraejemplo Gettier: El caso del reloj parado
Contraejemplo Gettier: El caso del reloj parado
| Bertrand Arthur William Russell (1872 - 1970) Filósofo, matemático, lógico, y escritor galés, laureado con el premio nobel |
| Fotografía: "Retrato de Bertrand Arthur William Russell" Autor: Onbekend / Anefo Fecha: 28 de Noviembre de 1957 |
El par de contraejemplos presentado por Gettier, si bien son simples, requieren de cierta nomenclatura propia del estudio de la lógica, la cual no hemos presentado, por lo que utilizaremos otros contraejemplos, los cuales no fueron creados por Gettier, aunque claramente cumplen las condiciones que definen a los contraejemplos Gettier.
El primer contraejemplo Gettier que presentaremos es conocido como “el caso del reloj parado”. El mismo fue elaborado por Bertrand Russell, y publicado en 1923, en su libro “Human Knowledge: Its Scope and Limits”, traducido al español posteriormente en 1948, con el título "El conocimiento humano. Su alcance y sus límites". Claramente, por motivos cronológicos, “el caso del reloj parado”, no fue construido para ser un contraejemplo Gettier, aunque como veremos cumple todas sus condiciones y es más directo al presentar que los contraejemplos propuestos por Gettier.
En “el caso del reloj parado”, una persona consulta un reloj, el cual considera muy confiable, dado que desde que cuenta con él, siempre funcionó correctamente. Al observar dicho reloj, obtiene la creencia de que está viviendo en determinada hora del día, la cual es justificada justamente por lo confiable del reloj. El problema es que el mencionado reloj había dejado de funcionar en algún momento sin que este fallo haya sido percibido previamente por esta persona, por lo que la hora que observó la persona es la hora en la que el reloj se detuvo. A su vez, de forma casual, la persona observó el reloj justo en un momento del día en el cual el reloj detenido mostraba la hora exacta en la que estaba viviendo. De esta forma su creencia resultó también verdadera.
Es trivial ver como “el caso del reloj parado” cumple perfectamente las condiciones de los contraejemplos de Gettier. En primer lugar, la creencia de que se está viviendo en determinada hora, es indudablemente justificada si la misma surge a partir de la observación de un reloj confiable. Luego, dado que aún los relojes más confiables pueden fallar, y si gracias al azar, el reloj con el cual se genera la creencia falló y está detenido, es claro que la anterior justificación deja de ser válida, esto es, nadie justifica que está viviendo en determinada hora en base a un reloj detenido. Finalmente, también gracias al azar, la observación del reloj detenido, se produce exactamente mientras se está viviendo la misma hora que muestra el reloj, lo cual es posible, dado que los relojes detenidos muestran la hora correcta una o dos veces al día, según sean en base a 12 o 24 horas.
Partes:
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