martes, 28 de mayo de 2019

Parte: ¿Es la filosofía importante?


Tema: 1 - ¿Qué es la Filosofía?
Artículo: 1.2 - Propiedades de la filosofía
Parte: 1.2.4 - ¿Es la filosofía importante?

¿Es la filosofía importante?

El análisis de esta propiedad es similar al que realizamos previamente, cuando debatíamos si la filosofía era fundamental o no.

Al igual que en ese caso, es la definición de la filosofía como la búsqueda de la mejor forma de pensar sobre las cosas, la que le brinda, a la filosofía, la propiedad de ser importante. Ese cuestionar supuestos o teorías, es esencial para mejorarlos, por lo que en toda actividad, practicar filosofía, hacerse preguntas filosóficas sobre un tema, es condición necesaria para que evolucione el conocimiento sobre el mismo. En ese sentido la filosofía es importante.

De la misma manera, esa misma definición de filosofía, al considerar la posibilidad de hacer filosofía sobre cualquier tema, añade, al igual que en el estudio de si era la filosofía fundamental o no, la existencia de circunstancias en que la filosofía puede no ser importante. Si el tema en el cual se hace filosofía, es trivial en el sentido de poco complejo, anecdótico en el sentido de acotado temporalmente, o simplemente carezca de valor en algún sentido, hacer filosofía en él puede no considerarse importante.

De todas formas, dejando de lado los casos en que el tema no es importante, hacer filosofía en temas de importancia, es la única puerta hacia el avance de nuestro entendimiento en ellos. La importancia de la filosofía radica en que solo a través de ella es posible la evolución, no practicarla nos encierra en un dogma, en considerar el universo, en el cual estamos incluidos nosotros mismos, como acabado y estático, o lo que es lo mismo muerto.

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Parte: ¿Es la filosofía difícil?


Tema: 1 - ¿Qué es la Filosofía?
Artículo: 1.2 - Propiedades de la filosofía
Parte: 1.2.3 - ¿Es la filosofía difícil?

¿Es la filosofía difícil?

Ese constante cuestionar las supuestos previos, tal como ejemplificamos con la imagen del niño que pregunta, le dan a la filosofía esa percepción de dificultad.

Buscar las respuestas a las preguntas sobre si cada supuesto, que generalmente damos por cierto automáticamente, es válido o no y porqué, es una tarea indudablemente difícil, y probablemente cansadora y frustrante.

Partes:



Parte: ¿Es la filosofía fundamental?


Tema: 1 - ¿Qué es la Filosofía?
Artículo: 1.2 - Propiedades de la filosofía
Parte: 1.2.2 - ¿Es la filosofía fundamental?

¿Es la filosofía fundamental?

El poder adjetivar a la filosofía de fundamental quizás no es tan directo como lo fue la propiedad anterior, por lo que, buscaremos, procediendo justamente de forma filosófica, responder al cuestionamiento si es o no fundamental la filosofía.

Por un lado, al definir la filosofía como la búsqueda de la mejor manera de pensar sobre las cosas, podemos ver a esta, la filosofía, claramente como fundamental, en el sentido de que es el impulso que busca mejorar el conocimiento sobre algún tema. Sin esta actividad de cuestionar el conocimiento previo, la cual hemos definido como filosofía, nuestro conocimiento sobre cualquier tema sería simplemente la primera idea sobre el mismo que se cruzó por nuestra mente, ya que nunca consideraríamos necesario buscar una mejor idea, inclusive si infinidad de evidencia muestra que esa idea es errónea o al menos poco acertada. De esta manera podemos ver claramente que la clave de la evolución del conocimiento humano es justamente la práctica de la filosofía.

Por otro lado, hay que considerar también la existencia de circunstancias, en las cuales buscar la mejor manera de pensar sobre algo, no solo no es fundamental, en el sentido de necesario o imprescindible, sino por el contrario es contraproducente. Cualquier actividad que requiera una reacción rápida y eficiente es un ejemplo de que existen estas circunstancias. Un cirujano atendiendo un accidente será eficiente si su foco está en detener una hemorragia, o estabilizar de alguna forma al paciente herido. Claramente, en ese momento, cuestionar métodos, protocolos o teorías, no solo no es fundamental, sino completamente inadecuado y podría hasta considerarse criminal.

De todas formas, considerando ambas apreciaciones, nos inclinamos a considerar la filosofía como fundamental, en el sentido de base necesaria, de imprescindible para la evolución del conocimiento, a pesar de la existencia de esos momentos en que no funciona de esa manera.

Partes:



Parte: ¿Es la filosofía omnipresente?


Tema: 1 - ¿Qué es la Filosofía?
Artículo: 1.2 - Propiedades de la filosofía
Parte: 1.2.1 - ¿Es la filosofía omnipresente?

¿Es la filosofía omnipresente?

En primer lugar podemos deducir, dada la falta de restricciones en su definición, que podemos hacer filosofía sobre cualquier tema.

En cualquier ámbito, podemos cuestionar los modelos teóricos que estamos aplicando, cuestionar sus supuestos, sus definiciones, las técnicas utilizadas para llegar a conclusiones, y estaremos entrando en el aspecto filosófico de ese ámbito.

En general, la pregunta disparadora del proceso filosófico, es el “¿Por qué?”. Usualmente cuando preguntamos: “¿Por qué asumimos algo?”, “¿Por qué consideramos mejor cierta técnica?”, provocamos que nuestro estudio pase del dominio en el cual estamos pensando a la filosofía sobre ese dominio.

El proceso filosófico es comparable, en cierta medida, con la forma que encara el universo un niño. La actitud usual de un niño ante cualquier nueva información que recibe es justamente preguntar “¿Por qué?”, y aún más, al recibir la respuesta a esa pregunta seguramente vuelva a preguntar “¿Por qué?” sobre algún, o quizás todos, los argumentos utilizados en la respuesta. Mediante la repetición de este proceso, claramente filosófico, el niño va construyendo su conocimiento sobre el universo.

Comentamos que la filosofía es comparable a la actitud del niño, pues incluye esa actitud de curiosidad, y principalmente de cuestionamiento de la información recibida, aunque no afirmamos que se restrinja a ese aspecto. La filosofía, o el proceso filosófico, fusiona el cuestionar del niño con el intento de responder esos cuestionamientos, o al menos el identificar qué elementos pueden estar involucrados en el proceso de encontrar esas respuestas.

En ese sentido, en el cual sobre cualquier tema, ya sea complejo o trivial, existe esa posibilidad de cuestionar, buscando mejorar, la forma en que pensamos sobre ese tema, en ese sentido es que podemos considerar la filosofía como omnipresente.

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Curso: Introducción a la filosofía


Introducción a la Filosofía

Este curso de Introducción a la Filosofía pretende brindar una mirada inicial a los principales temas que abarca la Filosofía. Dentro de él se irán visitando las principales ramas de la Filosofía y se presentará un acercamiento a las respuestas de sus preguntas fundamentales.

Una breve enumeración de la temática incluida en el curso es la siguiente:

La Metafilosofía, la rama de la Filosofía que se estudia a sí misma, en donde intentaremos acercarnos a las respuestas de las preguntas: ¿Qué es la Filosofía?, ¿Cómo se hace Filosofía? y ¿Podemos, a través de la Filosofía, conocer la realidad?

La Ética, y en particular a la Metaética, la rama de la Filosofía que se pregunta: ¿De qué carácter son los Juicios morales?, profundizando en el estudio sobre si estos Juicios morales ¿Son Objetivos, relativos o emotivos?

La Epistemología, la rama de la Filosofía que reflexiona sobre: ¿Qué es el conocimiento?, en la cual presentaremos la Descripción clásica del conocimiento, la irrupción de los Contraejemplos Gettier cuestionando esta teoría, y la Teoría del Escepticismo radical, la cual niega nuestra capacidad de conocer.

La Filosofía política, enfocado principalmente en el problema de la Obligación política, responder la pregunta: ¿Estamos obligados a obedecer la ley?, en la cual, además de proporcionar una idea de lo que es este problema en sí, describiremos tres teorías: la del Beneficio, la del Consentimiento y la de la Justicia, que resuelven de distinta manera este problema, y también presentaremos que implica la no resolución del mismo.

La Epistemología del testimonio, la rama de la filosofía que reflexiona si ¿Debemos creer en los testimonios?, estudiando particularmente cómo fue abordado este tema por dos grandes filósofos de la Ilustración escocesa: David Hume y Thomas Reid, y agregando también la visión de Immanuel Kant sobre la Autonomía Intelectual durante el periodo de la “Ilustración”.

(Próximamente más temas)

Cada uno de estas ramas de la Filosofía serán abordadas exclusivamente en un Tema determinado del curso, quedando a elección del lector el orden en el cual seguir los temas del curso, como también la lectura de todos los temas o sólo los que en ese momento sean de su interés.

Luego, dentro de cada Tema, habrá un conjunto, esta vez sí ordenado, de Artículos, los cuales facilitarán un camino a obtener una visión inicial aunque completa de la rama de la Filosofía abordada en ese Tema.

Finalmente, dado que en algunos casos el contenido de un Artículo es considerablemente complejo o extenso, el mismo será fragmentado, generando que algunos Artículos, estén compuestos por una secuencia ordenada de Partes.

Temas:



jueves, 16 de mayo de 2019

Parte: Immanuel Kant, sobre la mejor manera de pensar


Tema: 1 - ¿Qué es la Filosofía?
Artículo: 1.4 - ¿Existe una mejor manera de pensar sobre las cosas?
Parte: 1.4.2 - Immanuel Kant, sobre la mejor manera de pensar

Immanuel Kant, sobre la mejor manera de pensar
Immanuel Kant (1724 - 1804)
Filósofo prusiano (Reino alemán, actualmente parte de Rusia)

Pintura: "Retrato de Immanuel Kant"
Autor: Johann Gottlieb Becker
Fecha: 1768


El filósofo prusiano Immanuel Kant, consideraba que este cuestionar la capacidad de la filosofía como herramienta para conocer el mundo propuesto por Hume, lo despertó de su sueño dogmático, el cual compartía según él con todos los filósofos previos a Hume.

Sin embargo, Kant si bien aceptó que esta capacidad de la filosofía no debía ser simplemente asumida, en vez de solamente mostrar este escepticismo, decidió emprender la tarea de probar que esta capacidad era cierta.

En su obra principal: “Crítica de la razón pura”, Kant se embarca en esta tarea de probar esta capacidad de la filosofía, y si bien dicha prueba es bastante complicada, la idea básica consiste en demostrar que no logramos imaginar un universo en el cual los hábitos de la mente identificados por Hume, como la causalidad y el concepto de “si mismo”, no fuesen hábitos correctos. Kant afirma que no somos capaces de imaginar cómo sería un universo en el cual esos hábitos no sean correctos, y si bien admite que podemos imaginar la posibilidad de que exista un universo así, el propone que en ese caso igual no sería nuestro universo.

Kant, en un sentido más general, afirma que las reglas que gobiernan nuestros pensamientos son las mismas que gobiernan nuestro universo. De esa manera, Kant considera que si existe una mejor manera de pensar sobre las cosas y que llegamos a ella a través de la razón, no simplemente habiendo asumido que fuese así sino luego de haberlo demostrado.

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Parte: David Hume, sobre la mejor manera de pensar


Tema: 1 - ¿Qué es la Filosofía?
Artículo: 1.4 - ¿Existe una mejor manera de pensar sobre las cosas?
Parte: 1.4.1 - David Hume, sobre la mejor manera de pensar

David Hume, sobre la mejor manera de pensar
David Hume (1711 - 1776)
Filósofo, economista, sociólogo e historiador escocés

Pintura: "Retrato de David Hume"
Autor: Allan Ramsay
Fecha: 1754


El filósofo escoces David Hume estaría de acuerdo con el espíritu escéptico de las preguntas antes presentadas para cuestionar la definición de filosofía que estamos utilizando. Su visión era pesimista sobre la noción de mejor manera de pensar sobre las cosas, y aún más pesimista sobre la idea de que esa mejor manera fuera algo que nuestras mentes pudieran alcanzar.

Hume, al ser un filósofo empirista, consideraba crucial que la filosofía se mantuviese conectada a nuestra experiencia sensorial, aunque además agregaba que la experiencia sensorial nos muestra bastante menos sobre el universo que lo que generalmente creemos.

Con respecto a la causalidad, Hume afirma que nunca observamos la causalidad en sí, solo observamos secuencias de eventos, y es nuestra mente la que atribuye causalidad, al reconocer patrones en esa secuencia. Podemos ver una bola de billar golpear a otra y hacer que esta última se mueva, y nuestra mente afirma que el golpe de la primera bola es la causa del movimiento de la segunda, cuando en definitiva, desde el punto de vista estrictamente empírico, solo podemos afirmar que vimos las distintas bolas en distintas posiciones y con distintas velocidades.

Algo similar según Hume ocurre con el “uno mismo”, nunca nos observamos a “nosotros mismos”, solo observamos pensamientos, sentimientos, sensaciones, cuando pasan por nuestra mente, aunque nunca a quien tiene esas experiencias, es otra vez nuestra mente quién genera el concepto que denominamos “uno mismo” para unir esas experiencias. Podemos tener una idea sobre cómo resolver un problema, podemos sentirnos tristes, podemos admirar un paisaje, oler un aroma o saborear una comida, es claro que experimentamos todas esas cosas, nunca experimentamos a quién experimenta las mismas, nuestra experiencia nunca se alcanza a sí misma.

Considerar ambos, el entender el mundo como eventos conectados por la causalidad, y el concepto de “uno mismo” como forma unir un conjunto de sentimientos y sensaciones, tan solo como hábitos de nuestra mente, nos permite dudar sobre si ambos conceptos se corresponden o no con la realidad. En definitiva, según Hume, sobre la causalidad y el “uno mismo” solo podemos afirmar que son hábitos que la mente si tiene, aunque no podemos asegurar que sean hábitos correctos o erróneos.

Este pensamiento se refleja en esta pesimista cita de Hume:

“La observación de la ceguera y la debilidad humana es el resultado de toda filosofía, las cuales encontramos en cada paso, a pesar de nuestros esfuerzos por eludirlas o evitarlas.”

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Artículo: ¿Existe una mejor manera de pensar sobre las cosas?


Tema: 1 - ¿Qué es la Filosofía?
Artículo: 1.4 - ¿Existe una mejor manera de pensar sobre las cosas?

¿Existe una mejor manera de pensar sobre las cosas?

Hemos utilizado la definición de filosofía que la considera como la actividad de buscar la mejor manera de pensar sobre las cosas. Ahora, podemos utilizar esta misma actividad filosófica para cuestionar su propia definición, preguntándonos, primero, si realmente ¿Existe una mejor manera de pensar sobre las cosas?, y segundo, si existiese esa mejor manera, ¿Podemos llegar a ella a través de la actividad filosófica?.

Esta aparición de preguntas filosóficas, incluso sobre la propia definición de filosofía, sirve para enfatizar la propiedad de omnipresencia que mencionábamos tiempo atrás. Basta con que surja una duda sobre algo que se está asumiendo, o que sintamos que algo no nos parece bien fundamentado, para que surja una pregunta filosófica. La definición de filosofía que estamos utilizando, simplemente menciona esta mejor manera, no prueba su existencia, ni tampoco describe como es alcanzada, por lo que es natural que las preguntas antes mencionadas surjan, y sea interesante trabajar en ellas.

Debido a ese interés, muchos filósofos trabajaron en estas preguntas, entre ellos seleccionamos a David Hume e Immanuel Kant, para estudiar sus visiones con respecto a este tema. El primero, David Hume, justamente se posiciona de forma escéptica ante esta capacidad de la filosofía para alcanzar la mejor manera de pensar sobre las cosas. En cambio Kant, reconoce que dicha capacidad no debe ser asumida sino probada, y se aboca a dicha comprobación.

Si bien apenas presentaremos algunas de las complejas e interesantes ideas de los filósofos David Hume e Immanuel Kant, este pequeño viaje nos muestra lo simple y nutritivo que es traer al dialogo sobre nuestras ideas a los grandes pensadores de la historia.

Partes:

Artículos:



martes, 14 de mayo de 2019

Parte: No son solo argumentos


Tema: 1 - ¿Qué es la Filosofía?
Artículo: 1.3 - ¿Cómo se hace filosofía?
Parte: 1.3.3 - No son solo argumentos

No son solo argumentos
Hilary Whitehall Putnam (1926 - 2016)
Filósofo, matemático e informático teórico estadounidense

Fotografía: "Retrato de Hilary Putnam"
Autor: (Desconocido)
Fecha: 2006


Como mencionamos, al hacer filosofía sobre un tema, podemos colocarnos a favor o en contra de cierta idea, y generar un argumento que exprese dicha posición. Luego podemos trabajar en dicho argumento, si fuese cuestionado, utilizando dichos cuestionamientos para refinar el mismo e incluso generar toda una ramificación de argumentos que le den solidez al argumento principal.

Allí con certeza estaríamos haciendo filosofía, la pregunta que surge es si esa es la única manera de hacer filosofía, nos preguntamos si es la filosofía simplemente un encadenamiento inteligente y preciso de argumentos. En general, tendemos a pensar que no es así. Nosotros consideraremos a la filosofía conformada por la secuencia ramificada de argumentos, junto a una visión global del tema que está siendo tratado.

El siguiente es un texto del filósofo Hilary Putnam, el cual describe de una manera muy clara y concisa, la necesidad de entender a la filosofía compuesta por ambos, argumentos y visión general:

“La filosofía necesita de visión y argumentos […] hay algo desalentador cuando un trabajo filosófico que contiene argumentos, aún buenos, los cuales no están inspirados por una visión genuina, y también algo desalentador cuando un trabajo filosófico que contiene una visión, aún inspiradora, la cual no está sostenida por argumentos […]

La especulación sobre como las cosas van juntas requiere […] la habilidad de sacar distinciones conceptuales y conexiones, y la habilidad de argumentar […] La vista especulativa, aún interesante o bien sostenida por argumentos y perspicaz, no es todo lo que necesitamos. Necesitamos también lo que [el filósofo Myles] Burnyeat llamó ‘visión’, y tomo esa idea para significar visión como la manera en que vivimos nuestras vidas, y como ordenamos nuestras sociedades.”

La existencia, y el tener en consideración, esto que estamos denominando visión, nos ayuda a no quedar demasiado sumiso a los argumentos. Podemos admitir que cierto argumento sea muy preciso e inteligente, sin embargo no aceptar su conclusión, pues por algún motivo no la sentimos válida. El ejemplo presentado sobre el libre albedrío, puede perfectamente reflejar esta tensión entre argumentos y visión, al exponer un argumento bien elaborado y al parecer coherente, el cual sin embargo lleva a una conclusión, que en general, no sentimos que sea válida. Es justamente la existencia de esta visión, contraria a la conclusión del argumento, la que nos impulsa a cuestionarlo, pues tendemos a considerar que existe una falla en él. Por el contrario, es muy probable que si la conclusión del argumento hubiese estado alineada a nuestra visión, no hubiésemos sentido esa necesidad de cuestionarlo. La aparición de argumentos que generan tensión sobre nuestra visión, lejos de ser un obstáculo, son generalmente lo que provoca la evolución de nuestro conocimiento. Nuestra visión gana en precisión o incluso es radicalmente transformada, gracias a las nuevas preguntas que surgen al cuestionar estos argumentos.

Otra contribución que genera esta noción de visión, es la posibilidad de tener en cuenta la misma al evaluar un argumento. Conocer la visión del autor del argumento, puede facilitar un mejor entendimiento del argumento en sí, dado que quizás en el mismo, ciertas ambigüedades, propias del lenguaje utilizado, pueden ser resueltas al conocer el contexto en el cual fue elaborado. Además, conocer la visión en el cual está inscripto cierto argumento, puede guiarnos sobre donde enfocar los cuestionamientos hacia el mismo, seguramente nos ocuparemos de cuestionar los lugares en los cuales la visión del autor difiera más sustancialmente con la nuestra, lo cual no solo nos facilitará encontrar dichos cuestionamientos, sino que también nos clarificará sobre qué es lo que no nos suena bien en ese argumento. Finalmente conocer la visión en la que se construye el argumento que cuestionamos, también puede presentarnos nuevas ideas que componen dicha visión, las cuales quizás entendamos válidas y las adoptemos en nuestra visión, transformando nuestra visión en una nueva versión mejorada.

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Parte: ¿Tenemos libre albedrío?


Tema: 1 - ¿Qué es la Filosofía?
Artículo: 1.3 - ¿Cómo se hace filosofía?
Parte: 1.3.2 - ¿Tenemos libre albedrío?

¿Tenemos libre albedrío?

Si bien la percepción inicial que tenemos al enfrentarnos a esta pregunta, es que somos libres en cada momento de hacer lo que queramos, o sea que existe el libre albedrío, justificar que realmente existe, y que no es una simple percepción, no es nada fácil.

No solo justificarlo no es fácil, sino que también existen teorías filosóficas que directamente niegan el libre albedrío mediante distintos argumentos. Uno de estos argumentos es el siguiente:

  1. La forma en que era el mundo en el pasado controla la forma en que es en el presente y la forma en que será en el futuro.
  2. Nosotros somos parte de ese mundo, tal como cualquier otra cosa.
  3. No podemos controlar como fueron las cosas en el pasado, ni como el pasado controla el presente y el futuro.
  4. Entonces, no podemos controlar nada de lo que pasa en el mundo, incluyendo las cosas que pensamos, decimos o hacemos.

Sin duda, aun sintiéndose más afín con una postura u otra, es innegable que el argumento es al menos interesante. Uno puede estar más o menos de acuerdo con alguna de sus premisas, o con que la conclusión sea consecuencia de esas premisas, aunque es bastante claro que este argumento no genera esa sensación de absurdo que generaba el argumento del ejemplo anterior.

Justamente, la presentación de los argumentos en este formato de premisas y conclusiones, junto a los mecanismos de cuestionamiento de estos argumentos y la terminología presentada para categorizarlos facilitan enormemente la discusión coherente y nutritiva de temas complejos, al brindar un terreno neutro y racional en el cual plantear percepciones, que aun siendo contradictorias, ambas están plantadas en ciertas bases y están justificadas por cierto razonamiento.

Volviendo al argumento presentado, tal como vimos, la forma de evaluarlo es utilizar los dos mecanismos presentados previamente. Esto es, cuestionar que la conclusión es consecuencia de las premisas, o cuestionar directamente la certeza de las premisas. Empecemos justamente por cuestionar las premisas.

La primer premisa parece demasiado contundente, la visión de que absolutamente todo es consecuencia de algo previo, como si el mundo fuese un inmenso artilugio de relojería, parece una visión al menos algo simplista, a la cual además le podemos contraponer evidencia proveniente de experimentos propios de la física cuántica, donde parece claro que en el universo hay cierta cuota de incertidumbre o indeterminación.

Con la segunda pasa algo similar, la intención de esta premisa en considerar a los humanos, seres a los cuales le podemos atribuir consciencia, también incluso algo que usualmente llamamos alma o espíritu, como algo idéntico al resto de las cosas, parece bastante forzado. Enfocándonos incluso en lo concerniente a este tema, parece difícil visualizar que tiene el mismo libre albedrío un humano que una piedra.

La tercera premisa quizás es más complicada de cuestionar, su primera parte probablemente sea imposible, a menos que consideremos la posibilidad de viajar en el tiempo, incluso abriendo esa posibilidad es cuestionable poder cambiar el pasado. En cambio la segunda parte, la que refiere a controlar como el pasado controla el presente y el futuro, no parece tan irrefutable. Podemos, considerar en el humano la capacidad de tomar los acontecimientos del pasado y modificar las consecuencias que dichos acontecimientos provocan en el futuro. Un ejemplo de esta capacidad puede observarse en el avance de la medicina, en el sentido que el acontecimiento pasado de contagiarse de cierto virus, gracias a la acción humana, pasó de ser fatal y a dejar de serlo.

Finalmente, podemos cuestionar también si la conclusión es consecuencia directa de las premisas, pues si bien en primera instancia parece una conclusión coherente, es posible, a modo de ejemplo, poner en duda si el concepto de “control” utilizado en el número 1 es el mismo concepto al cual se refiere la conclusión, dado que el primero parece asemejarse a un concepto de “consecuencia”, y el segundo se asemeja más al de “decisión”.

De esta manera hemos visto algunas posibilidades de cuestionar cada una de las premisas del argumento, como también la posibilidad de cuestionar que la conclusión sea consecuencia de estas premisas. Ahora, si observamos cada uno de estos cuestionamientos, podemos ver que de todos ellos principalmente surgen nuevas preguntas. Ninguno de los cuestionamientos presentados es terminante, en cambio, todos se limitan a plantear elementos que ponen en duda las premisas o que la conclusión del argumento es consecuencia de ellas.

El cuestionamiento de la primera premisa nos plantea la pregunta sobre si el universo es mecanicista y determinista, o por el contrario existe la incertidumbre y la indeterminación en él.

El cuestionamiento de la segunda plantea la duda entre un universo compuesto por entidades con características similares, o la presencia de entidades especiales con características excepcionales, además de plantear la necesidad de generar definiciones aceptables para dichas características especiales, ya sea la consciencia, el alma, el espíritu, y probablemente algunas más.

La tercera premisa sugiere preguntarse sobre la naturaleza del tiempo. También pone en duda si es algo constante el pasado o por el contrario modificable, e incluso si nosotros en el instante presente somos capaces de influir en el futuro o no.

Finalmente, cuestionar la conclusión, nos exige definir con más precisión que entendemos por “control”.

Un buen trabajo filosófico requiere precisamente de la construcción adecuada de esa secuencia ramificada de argumentos.

Partes:



Parte: ¿Voy o no al cine?


Tema: 1 - ¿Qué es la Filosofía?
Artículo: 1.3 - ¿Cómo se hace filosofía?
Parte: 1.3.1 - ¿Voy o no al cine?

¿Voy o no al cine?

Si bien preguntas como esta son resueltas generalmente de forma poco consciente, en el sentido de llegar a la conclusión más desde el lado de un sentimiento, en vez de una construcción racional, esta vez utilizaremos el camino racional, simplemente para identificar qué mecanismos aparecen en la toma de decisiones, y de alguna manera nombrarlos y formalizarlos, de modo que apliquen a nivel general, y poder utilizar dichos mecanismos en preguntas más interesantes.

El primer paso general que surge al enfrentarse a una toma decisión es buscar evidencia, esto es, hechos que favorezcan una de las opciones con respecto a las otras. En este caso, podría encontrar evidencia del estilo: La película que exhibirán es del género que me agrada, dicha película ya la he visto, tengo suficiente dinero para comprar la entrada al cine. Incluso podría considerar evidencia en principio menos relevante como: En el cine ofrecen unos caramelos muy ricos, tengo muchas ganas de comer esos caramelos.

El segundo paso es observar que parte de la evidencia es determinante para elegir una de las opciones en disputa. Dentro de las evidencias propuestas, que la película sea del género que me agrada, sería una razón para ir al cine, aunque puedo preguntarme si tan solo eso es suficiente para querer verla, o incluso si hoy en particular estoy de ánimo de ver ese género de películas. Por otro lado que ya haya visto la película, en general sería una razón para no verla nuevamente, aunque me puedo preguntar en el caso que sea una muy buena película, si quiero verla otra vez. También, el tener suficiente dinero para la entrada, sería una razón para ir al cine, aunque es posible también que prefiera ahorrarlo o gastarlo de otra manera. Incluso las últimas evidencias, los ricos caramelos, y las ganas de probarlos, pueden ser cuestionados con preguntas sobre si realmente serán tan ricos o si debo tener en consideración dicho antojo para entrar al cine. En definitiva, estudio las evidencias, evaluando tanto el grado de certeza de cada una de ellas, como su relevancia para tomar la decisión.

El tercer y último paso es la decisión en sí misma, es elegir cierta evidencia y construir un argumento que llegue a cierta conclusión. De toda la evidencia considerada, selecciono únicamente la que fue determinante para alcanzar la conclusión a la cual llegué, y utilizo esa evidencia para expresar un argumento que señale como alcancé dicha conclusión. En el ejemplo en el que estamos trabajando, sería perfectamente una opción, ejecutar este paso, eligiendo una manera muy cuestionable de forma intencional, decidiendo ir al cine debido a que en el cine ofrecen unos caramelos muy ricos y tengo muchas ganas de comer esos caramelos.

La expresión del argumento utilizado en el tercer paso podría expresarse el siguiente formato:

  1. En el cine ofrecen unos caramelos muy ricos.
  2. Tengo muchas ganas de comer esos caramelos.
  3. Entonces, debo ir al cine.

Un argumento es simplemente un conjunto de evidencia y un razonamiento designado para alcanzar cierta conclusión.

Agregando terminología, el argumento formulado para este ejemplo cuenta con dos premisas, las cuales aparecen luego de los numerales 1 y 2, y una conclusión, que aparece luego del numeral 3.

Previamente comentamos que habíamos elegido un argumento muy cuestionable de forma intencional. Justamente, al elegir un argumento tan absurdo como este, nos sentimos forzados a cuestionar dicho argumento, y una parte esencial de hacer filosofía es cuestionar si determinado argumento hace un buen trabajo al fundamentar cierta conclusión. Por este motivo es interesante conocer ciertos mecanismos básicos con los cuales los argumentos pueden ser cuestionados.

El primer mecanismo de cuestionamiento de un argumento es evaluar si sus conclusiones son consecuencias inequívocas las premisas, o dicho de una manera más precisa, si suponemos que las premisas son verdaderas, entonces la conclusión debe ser verdadera.

Nuevamente, con el objetivo de agregar terminología, si las conclusiones son consecuencias inequívocas de las premisas es un argumento válido, de lo contrario es un argumento inválido.

Utilizando esta definición, podemos afirmar fácilmente que el argumento que elegimos para este ejemplo, tal como intuimos, es inválido. Esto es, pueden cumplirse las premisas 1 y 2, o sea en el cine realmente ofrecen unos caramelos muy ricos y también tengo en ese momento muchas ganas de comer esos caramelos, y de todas formas, por infinitas razones, puedo decidir no ir al cine. Puede que existan otros lugares que ofrezcan esos caramelos, puede que también me guste algo aún más que esos caramelos, puede que la película que exhiban sea muy mala, puede incluso que no tenga dinero para pagar la entrada del cine. Con que al menos una de esas posibilidades sea cierta, el argumento es inválido.

Es interesante ver que aún en un argumento tan débil, y que en cierto sentido puede verse también como absurdo, como el utilizado para este ejemplo, el método de cuestionamiento funciona muy bien. Funciona, no solo para caracterizar dicho argumento como inválido, sino como inspiración a encontrar las fallas del mismo, y poder utilizar dicha información para, si fuera deseado, mejorarlo.

De esta forma, manteniendo la absurda idea de ir al cine a comer caramelos, simplemente atendiendo a las fallas identificadas puedo expresar un argumento bastante más fuerte, y que incluso, sin dedicarle un estudio profundo en encontrar posibles fallas, pues claramente no lo amerita, podemos afirmar que es válido. Esta reescritura del argumento sería la siguiente:

  1. Únicamente en ese cine ofrecen un tipo de caramelos muy rico.
  2. La máxima prioridad que tengo en este momento es comer esos caramelos.
  3. Tengo dinero suficiente para pagar la entrada al cine.
  4. Entonces, debo ir al cine.

Es claro que esta reescritura del argumento, aun manteniendo su idea básica, es mucho más precisa y contundente que la anterior. Esta reescritura, no solo elimina las fallas identificadas en la versión previa, sino que dificulta bastante la tarea de encontrar nuevas fallas. De esta forma, vemos que a veces basta apenas una reescritura de las premisas y el agregado de algunas adicionales para convertir un argumento inválido en uno válido.

Dejando atrás esta reescritura del argumento estudiado inspirado por el primer mecanismo de cuestionamiento de argumentos, pasemos al siguiente. El segundo mecanismo de cuestionamiento de un argumento es evaluar si sus premisas son ciertas, de esta manera, si alguna de estas premisas no es cierta, dado que la conclusión se deduce de la totalidad de las mismas, la conclusión tampoco es cierta.

En base a este mecanismo, introduciremos nueva terminología, y en el caso de que un argumento sea válido y además todas sus premisas son ciertas, consideraremos que dicho argumento es sólido, siendo el término “sólido”, el que consideramos más adecuado en idioma español, para traducir el adjetivo en idioma inglés "sound” aplicado en este contexto.

En resumen, gracias a los mecanismos de cuestionamiento de argumentos presentados, y a la terminología introducida podemos clasificar los argumentos en:

  • Argumento válido: Cuando sus conclusiones son consecuencias inequívocas de sus premisas.
    • Argumento sólido: Cuando además de ser un argumento válido, todas sus premisas son ciertas.
    • Argumento no sólido: Cuando es un argumento válido, y al menos una de sus premisas no es cierta.
  • Argumento inválido: Cuando aun siendo ciertas todas sus premisas, al menos una de sus conclusiones no es cierta.

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Artículo: ¿Cómo se hace filosofía?


Tema: 1 - ¿Qué es la Filosofía?
Artículo: 1.3 - ¿Cómo se hace filosofía?

¿Cómo se hace filosofía?

Si recordamos la definición que estamos utilizando de filosofía, esto es, la actividad de buscar la mejor manera de pensar sobre las cosas, parece claro que es algo que, aún muchas veces sin buscarlo, estamos haciendo. Es posible decir que está en nuestra naturaleza buscar la mejor manera de hacer algo, y por lo tanto hacer filosofía.

Si bien existe ese hacer filosofía, más natural y poco consciente, de intentar pequeños cambios y elegir los que otorgan mejores resultados, generalmente entendemos que hacer filosofía, es cuando conscientemente ponemos en duda cierto conocimiento, y buscamos evidencia para respaldarlo o contradecirlo. Sobre este último sentido de hacer filosofía es en el cual nos enfocaremos.

Para ejemplificar las acciones usuales en el proceso de hacer filosofía, primero tomaremos un caso, que podemos categorizar indudablemente de “poco importante”, en el sentido que expresamos en la discusión sobre la importancia, como una de las propiedades de la filosofía. En ese primer caso, procederemos a hacer filosofía para decidir si debemos ir o no al cine esta noche. Luego, iremos a una discusión más rica, más interesante, más propia de hacer filosofía, como es el cuestionar si tenemos o no libre albedrío. Veremos así, que en ambos casos, utilizamos los mismos mecanismos y herramientas.

Finalmente, incluiremos el concepto de visión, como un aspecto complementario a la secuencia de argumentos, y también necesario al hacer filosofía.

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lunes, 13 de mayo de 2019

Artículo: Propiedades de la Filosofía


Tema: 1 - ¿Qué es la Filosofía?
Artículo: 1.2 - Propiedades de la filosofía

Propiedades de la filosofía

Tomaremos la definición de filosofía que elegimos: “La filosofía es la actividad e buscar la mejor manera de pensar acerca de las cosas”, y en base a ella deduciremos que propiedades de la filosofía surgen de esa definición.

En particular deduciremos de esta definición, que la filosofía es omnipresente, fundamental, difícil e importante.

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Artículo: ¿Qué es la Filosofía?


Tema: 1 - ¿Qué es la Filosofía?
Artículo: 1.1 - ¿Qué es la Filosofía?

¿Qué es la Filosofía?

Si bien seguramente existan numerosas maneras de responder esta pregunta, preferimos evadir por el momento dicho debate y directamente definir inicialmente que la filosofía es la actividad de buscar la mejor manera de pensar acerca de las cosas, la cual no solo consideramos una definición suficientemente acertada, sino que también resulta práctica para mostrar las propiedades que consideramos existentes en la filosofía.

En primer lugar es necesario destacar el hecho de que consideramos a la filosofía como una actividad. Con esto queremos señalar que se hace filosofía sobre cierto tema. Consideramos a la filosofía no como un tema en sí mismo, sino una actividad dentro de un tema.

Luego también señalar que consideramos a la filosofía como la actividad que evalúa y busca optimizar la forma de pensar en cierto tema.

Para ilustrar este concepto de hacer filosofía sobre un tema, podemos utilizar por ejemplo a la Física como el tema o materia de estudio.

Al estudiar Física, investigamos la realidad física construyendo experimentos, midiendo resultados de los mismos, y formulando teorías sobre los resultados obtenidos. Esa sería la forma de pensar al estudiar física.

Cuando cuestionamos esa manera de pensar, puede ser preguntándonos: si es válido considerar que ciertos resultados validan o refutan cierta teoría, o si podemos tener certeza en que lo que observamos en los experimentos que diseñamos tiene relación con lo que consideramos “realidad”, o incluso si es posible asegurar que algo es real, allí estamos haciendo filosofía, en este caso filosofía sobre temas de física.

Este pasaje del estudio de la física, al estudio de la filosofía de la física, puede darse, como en los ejemplos anteriores, simplemente por un cuestionamiento “interno”, en el sentido de que simplemente surge la duda sobre la certeza de ciertas definiciones que asumimos válidas, y decidimos que es necesario buscar evidencia que las confirmen o las refuten, o al menos tener conciencia sobre dicha falta de certeza.

También el cuestionamiento sobre la forma de pensar sobre cierto tema puede surgir por factores externos, esto es aparece cierta evidencia de que el modelo utilizado para entender cierto tema falla en la predicción de determinados resultados. La incidencia exterior en la transición hacía la filosofía, puede ser ejemplificada por los numerosos escritos medievales sobre medicina, los cuales definían modelos sobre la salud y la enfermedad de los seres humanos, cuyos resultados esperados seguramente no coincidieron con los observados, forzando su descreimiento y posterior abandono.

En conclusión, hacemos filosofía, cuando, ya sea por factores internos o externos, pasamos de estudiar un tema, a estudiar la mejor forma de pensar en ese tema.

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