Tema: 2 - Categorización de los juicios morales
Artículo: 2.3 - Cuestionamientos al Objetivismo, Relativismo y Emotivismo
Parte: 2.3.2 - Cuestionamientos al Relativismo
Cuestionamientos al Relativismo
Continuaremos ahora estudiando que objeciones se plantean a la corriente de pensamiento denominada Relativismo. El principal cuestionamiento al Relativismo se enfoca en que imposibilita, o al menos debilita, el concepto de progreso moral. En general, existe la percepción de que existe el progreso moral, esto es que es posible determinar si una cultura, o la humanidad entera, están mejorando o empeorando moralmente. Incluso admitiendo que en ciertos periodos la humanidad no haya progresado moralmente, o incluso haya retrocedido en este sentido, siempre parece existir la posibilidad de evaluar si se ha avanzado o retrocedido moralmente. Sin embargo, desde la percepción del Relativismo, la correctitud de todo juicio moral es relativa a la cultura, lo cual invalida la comparación moral de diferentes culturas, impidiendo por este motivo afirmar que el pasaje de una cultura a otra provocó un progreso moral.
Un ejemplo que ilustra esta incapacidad de evaluar el progreso moral a través de la percepción del Relativismo surge al trabajar sobre el juicio moral que afirma que “la esclavitud es aborrecible”.
En este momento, la percepción global sobre la correctitud de este juicio moral es categórica, en el sentido de que es generalizada la idea de considerar a la esclavitud como aborrecible.
Sin embargo, desde la Edad Antigua de nuestra historia, la esclavitud no era vista como aborrecible, al contrario era considerada natural. El mismo filósofo griego Aristóteles la consideraba de esa manera por citar la visión de un filósofo y no verla sólo desde lo político o lo económico. Esta visión perduró, perdiendo algo de fuerza en la Edad Media, aunque volviendo con igual energía en la época de la colonización de América.
Recién desde el siglo XIX empezó a cuestionarse la esclavitud, y en la mitad de ese siglo empezó a prohibirse la misma en algunos países, empezando un lento proceso que llevó alrededor de un siglo para que, a mediados del siglo XX, la percepción actual de que la esclavitud es aborrecible, se instalase definitivamente en la cultura de nuestra humanidad.
Este pasaje de percibir la esclavitud como natural a considerarla aborrecible, es fácil sentirlo como un progreso moral. Sin embargo, bajo la óptica del Relativismo, deberíamos considerar que ambas percepciones son correctas dentro de la cultura en la cual fueron proclamadas. De esta manera, el juicio moral que afirma que “la esclavitud es aborrecible”, debería ser tratado de la misma manera que el que señala que “la poligamia es repudiable”, dado que el Relativismo ve a ambos juicios como simples costumbres o creencias propias de la cultura que las enuncia, las cuales no pueden ser consideradas correctas o incorrectas de forma objetiva, sino subjetivas a las culturas en las que son proclamadas.
Tal como adelantamos en forma general, en este juicio vemos como la búsqueda de una verificación de un juicio moral tiende a generar más preguntas sobre el mismo, en vez de acercarnos a la certidumbre sobre su correctitud.
Si bien el cuestionamiento de que el progreso moral parece no ser bien representado por esta corriente de pensamiento, los adeptos al Relativismo pueden alegar que su visión de juicios morales relativos a la cultura refiere principalmente a cuestiones de costumbres, y no debería ser extendido a temas que entran en el ámbito de los derechos humanos. De esta manera, el Relativismo maneja bien las diferentes costumbres irreconciliables entre diversas culturas, tales como la correctitud o no de la poligamia, permitiendo también representar el progreso moral que es visto cuando una cultura avanza hacia la presencia de mayores derechos humanos en su población, cuando pasa de ver la esclavitud de natural a aborrecible.
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