domingo, 30 de junio de 2019

Parte: Relativismo


Relativismo

La idea básica del Relativismo es que los juicios morales pueden calificarse de correctos e incorrectos, y el componente determinante para dirimir su correctitud es subjetivo, en el sentido que depende del individuo o de la cultura en la cual se encuentra.

De la misma manera en la cual utilizamos, para ejemplificar la idea base del Objetivismo, el juicio empírico que afirmaba que la Tierra giraba alrededor de Sol, para ejemplificar la idea del Relativismo, el juicio empírico que establece que se conduce por el lado derecho de la calle funciona perfectamente.

Como seguramente sepamos, en gran parte del planeta, este juicio empírico que afirma que se conduce por el lado derecho de la calle es correcto, y además fácilmente comprobable, tan solo basta acercarse a una calle con tránsito y observar. Sin embargo, existen algunos lugares, por ejemplo cualquiera situado en países como Inglaterra, Australia y Japón, en el cual el juicio empírico mencionado es incorrecto, y su comprobación es la misma que en el caso anterior.

De esta forma, este juicio claramente se puede verificar como correcto o incorrecto, aunque no hay manera de justificar objetivamente una opción o la otra. La correctitud o incorrectitud de este juicio es relativa al lugar donde se aplique.

Un ejemplo análogo a este, ahora si en juicios morales, es el que vimos que funcionaba como desafiante a la idea del Objetivismo, cuando estudiamos esa corriente de pensamiento. Con el juicio moral que afirma que “la poligamia es repudiable” ocurre algo similar al juicio empírico que afirma que se conduce por el lado derecho de la calle. En ambos casos parecen razonables los argumentos que proporcionan quienes piensan que el argumento es correcto y también los que presentan quienes piensan que es incorrecto.

Es posible ser más radical en la relatividad de los juicios morales, y no requerir tampoco una mínima argumentación sobre si el juicio moral es correcto o no, permitiendo que dicha elección sea simplemente subjetiva. Ateniéndonos a esa percepción, podemos, a modo de ejemplo, considerar como un juicio moral el afirmar que “la carne asada es deliciosa”.

Esta forma extrema de Relativismo es llamada Subjetivismo, y su idea básica es que los juicios morales pueden calificarse de correctos e incorrectos, y el componente determinante para dirimir su correctitud es completamente subjetivo, dado que es relativo a la persona que enuncia el juicio. Quienes se basan en esta percepción, cuando emiten un juicio moral, están principalmente expresando un gusto. Es decir, si afirman que algo es bueno, están señalando que les agrada, y por el contrario cuando declaran que algo es malo, es porque no lo consideran atractivo.

Esta forma extrema de Relativismo, funciona muy bien con ejemplos como el mencionado que afirmaba que “la carne asada es deliciosa”, esto es juicios morales claramente relacionados a los gustos. En ese ámbito, el Subjetivismo provee una adecuada explicación de la conexión entre moralidad y motivación. Es natural que, si considero algo agradable, tienda a acercarme o a realizar las acciones necesarias que me lleven allí, y en el caso opuesto, a alejarme o generar movimientos que no me lleven hacía algo que no es de mi agrado.

En cambio, el Subjetivismo tiene graves problemas para explicar el desacuerdo. Dado que cuando alguien de esta corriente de pensamiento emite un juicio moral está principalmente expresando un gusto, cuando otro emite el juicio contrario, no hay forma de resolver el desacuerdo, ya que a ninguno de los dos le es requerido un argumento que fundamente su elección, simplemente a uno le agrada una opción y al otro la opuesta.

El primer ejemplo de juicio moral que trabajamos al estudiar el Relativismo, el cual afirma que “la poligamia es repudiable”, en general no es entendido como una simple expresión de un gusto personal, tal como son vistos los juicios morales por parte del Subjetivismo. Un juicio moral como este seguramente esté enraizado en la cultura en la cual inserto el individuo que lo proclama, es posible incluso que no esté particularmente dentro de su gusto personal, aunque igual lo siente como algo correcto.

Para este tipo de juicios morales, su cultura le ofrece determinados supuestos, independientemente que sean estos, en mayor o menor medida, verificables empíricamente, que le permiten generar argumentos que fundamenten la correctitud del juicio que proclama. Luego también, puede existir otra cultura que ofrezca otros supuestos, que posibiliten generar otros argumentos en favor de la incorrectitud del mismo juicio moral.

Existe justamente, dentro del Relativismo, una versión menos radical que el Subjetivismo, llamada Relativismo cultural y su idea básica es que los juicios morales pueden calificarse de correctos e incorrectos, y el componente determinante para dirimir su correctitud es relativo a la cultura en la cual está inserta la persona que enuncia el juicio.

En resumen, el Relativismo considera a los juicios morales como calificables de correctos o incorrectos, aunque admiten que dicha valoración no es objetiva, en el sentido de que no es universal, sino dependiente de quién emite el juicio. Luego, dentro de esta corriente de pensamiento, existen dos ramas. Una, el Subjetivismo, lleva esta subjetividad de la valoración a su extremo, considerando que la valoración es relativa a cada individuo, y por lo tanto puede entenderse dicha valoración simplemente como el gusto de ese individuo. La otra rama, el Relativismo cultural, percibe que la valoración es factible de fundamentar mediante argumentos en base a supuestos de la cultura propia del individuo.

Partes:

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