Tema: 2 - Categorización de los juicios morales
Artículo: 2.2 - Objetivismo, Relativismo y Emotivismo
Parte: 2.2.1 - Objetivismo
Objetivismo
La idea básica del Objetivismo es que los juicios morales pueden calificarse de correctos e incorrectos, y el componente determinante para dirimir su correctitud es objetivo, en el sentido que no depende del individuo o de la cultura en la cual se encuentra.
Al tener esa concepción, el Objetivismo considera como pertenecientes a la misma categoría a los juicios morales y a los juicios empíricos. De esta forma, para quienes integran esta corriente de pensamiento, la certeza sobre la correctitud de los juicios morales cuenta con una seguridad idéntica a la que cualquiera puede tener al afirmar, a modo de ejemplo, que la Tierra gira alrededor del Sol.
Si alguien actualmente proclama que el juicio que afirma que la Tierra gira alrededor del Sol es incorrecto, no tendremos ninguna dificultad o duda en afirmar que quién proclama eso está equivocado. Luego podremos, si consideramos necesario, mostrar la evidencia empírica que muestra que efectivamente la Tierra gira alrededor del Sol, y quién rechazaba esta afirmación podrá aceptar la equivocación o no. De todas maneras, la Tierra seguirá girando alrededor del Sol, independientemente de la cultura o tiempo en que resida quién reflexione sobre este hecho.
Tener en mente esta seguridad que sentimos al afirmar la correctitud del juicio empírico que proclama que la Tierra gira alrededor del Sol, nos ayuda a percibir la seguridad, que tiene el Objetivismo, al calificar cualquier juicio moral como correcto o incorrecto.
Existen juicios morales, un ejemplo de ellos puede ser el que afirma que “El genocidio es aborrecible”, que funcionan correctamente con la percepción del Objetivismo sobre estos juicios. Cualquier persona, de la cultura que sea, generalmente siente dicha afirmación como correcta, y si existe alguna persona que no lo ve así, podremos quizás hasta entender las causas que provocaron esa terrible convicción, aunque sus razones no atenuarán nuestra certeza de que se equivoca. Un juicio moral como este, nos es fácil considerarlo como correcto, y sentir además que dicha consideración es objetiva, en línea con la percepción del Objetivismo.
En cambio, otros juicios morales, tal como el que considera que “La poligamia es repudiable”, generan cuestionamientos a la percepción del Objetivismo. Un juicio como este, es fácilmente considerado como correcto en la mayoría de las culturas de occidente, aunque también es igualmente fácil considerado incorrecto en otras culturas. Personas que disientan sobre la correctitud de este juicio moral, probablemente puedan generar argumentos elaborados que defiendan su percepción, aunque seguramente nunca llegan a un factor común que defina que, uno de ellos y no el otro, tiene la razón. Esta dificultad para encontrar ese determinante objetivo que permita dirimir la correctitud de un juicio moral como este, claramente pone en duda la percepción del Objetivismo.
Esta pareja de ejemplos nos muestra para esta percepción, algo que ocurre para cualquiera de ellas, nos referimos a la existencia de circunstancias que parecen alinearse perfectamente a determinada percepción, y otras que quizás sin llegar a contradecirlas, al menos generan grandes dudas sobre su aplicación universal. Es justamente la diversa adaptación que tiene cada percepción a las distintas circunstancias, el motivo por el cual coexisten varias percepciones.
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