Tema: 1 - ¿Qué es la Filosofía?
Artículo: 1.3 - ¿Cómo se hace filosofía?
Parte: 1.3.3 - No son solo argumentos
No son solo argumentos
| Hilary Whitehall Putnam (1926 - 2016) Filósofo, matemático e informático teórico estadounidense |
| Fotografía: "Retrato de Hilary Putnam" Autor: (Desconocido) Fecha: 2006 |
Como mencionamos, al hacer filosofía sobre un tema, podemos colocarnos a favor o en contra de cierta idea, y generar un argumento que exprese dicha posición. Luego podemos trabajar en dicho argumento, si fuese cuestionado, utilizando dichos cuestionamientos para refinar el mismo e incluso generar toda una ramificación de argumentos que le den solidez al argumento principal.
Allí con certeza estaríamos haciendo filosofía, la pregunta que surge es si esa es la única manera de hacer filosofía, nos preguntamos si es la filosofía simplemente un encadenamiento inteligente y preciso de argumentos. En general, tendemos a pensar que no es así. Nosotros consideraremos a la filosofía conformada por la secuencia ramificada de argumentos, junto a una visión global del tema que está siendo tratado.
El siguiente es un texto del filósofo Hilary Putnam, el cual describe de una manera muy clara y concisa, la necesidad de entender a la filosofía compuesta por ambos, argumentos y visión general:
“La filosofía necesita de visión y argumentos […] hay algo desalentador cuando un trabajo filosófico que contiene argumentos, aún buenos, los cuales no están inspirados por una visión genuina, y también algo desalentador cuando un trabajo filosófico que contiene una visión, aún inspiradora, la cual no está sostenida por argumentos […]
La especulación sobre como las cosas van juntas requiere […] la habilidad de sacar distinciones conceptuales y conexiones, y la habilidad de argumentar […] La vista especulativa, aún interesante o bien sostenida por argumentos y perspicaz, no es todo lo que necesitamos. Necesitamos también lo que [el filósofo Myles] Burnyeat llamó ‘visión’, y tomo esa idea para significar visión como la manera en que vivimos nuestras vidas, y como ordenamos nuestras sociedades.”
La existencia, y el tener en consideración, esto que estamos denominando visión, nos ayuda a no quedar demasiado sumiso a los argumentos. Podemos admitir que cierto argumento sea muy preciso e inteligente, sin embargo no aceptar su conclusión, pues por algún motivo no la sentimos válida. El ejemplo presentado sobre el libre albedrío, puede perfectamente reflejar esta tensión entre argumentos y visión, al exponer un argumento bien elaborado y al parecer coherente, el cual sin embargo lleva a una conclusión, que en general, no sentimos que sea válida. Es justamente la existencia de esta visión, contraria a la conclusión del argumento, la que nos impulsa a cuestionarlo, pues tendemos a considerar que existe una falla en él. Por el contrario, es muy probable que si la conclusión del argumento hubiese estado alineada a nuestra visión, no hubiésemos sentido esa necesidad de cuestionarlo. La aparición de argumentos que generan tensión sobre nuestra visión, lejos de ser un obstáculo, son generalmente lo que provoca la evolución de nuestro conocimiento. Nuestra visión gana en precisión o incluso es radicalmente transformada, gracias a las nuevas preguntas que surgen al cuestionar estos argumentos.
Otra contribución que genera esta noción de visión, es la posibilidad de tener en cuenta la misma al evaluar un argumento. Conocer la visión del autor del argumento, puede facilitar un mejor entendimiento del argumento en sí, dado que quizás en el mismo, ciertas ambigüedades, propias del lenguaje utilizado, pueden ser resueltas al conocer el contexto en el cual fue elaborado. Además, conocer la visión en el cual está inscripto cierto argumento, puede guiarnos sobre donde enfocar los cuestionamientos hacia el mismo, seguramente nos ocuparemos de cuestionar los lugares en los cuales la visión del autor difiera más sustancialmente con la nuestra, lo cual no solo nos facilitará encontrar dichos cuestionamientos, sino que también nos clarificará sobre qué es lo que no nos suena bien en ese argumento. Finalmente conocer la visión en la que se construye el argumento que cuestionamos, también puede presentarnos nuevas ideas que componen dicha visión, las cuales quizás entendamos válidas y las adoptemos en nuestra visión, transformando nuestra visión en una nueva versión mejorada.
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