sábado, 28 de diciembre de 2019

Parte: Problemas del Contractualismo


Problemas del Contractualismo

Hemos visto que el consentimiento tiene cualidades adecuadas para ser motivo de la Obligación política, sin embargo, como veremos en los párrafos siguientes, también tiene algunos problemas, de los cuales describiremos en particular tres de ellos.

El primer problema es que es muy poca la gente es la que realmente dio su consentimiento a obedecer la ley de algún estado. Probablemente, únicamente aquellos que ingresan siendo adultos a un estado, y lo hacen a través de un proceso de inmigración legal, los cuales generalmente incluyen alguna clausula en la otorgan ese consentimiento, son los únicos ciudadanos del estado que explícitamente otorgan su consentimiento a obedecer la ley. El resto de los ciudadanos, por lo tanto la gran mayoría de ellos, pueden alegar nunca haber otorgado dicho consentimiento.

El segundo problema surge debido a que es considerado que un consentimiento genera obligación sólo si existe la posibilidad de revocar dicho consentimiento, y no parece haber forma de revocar el consentimiento de obedecer la ley. Sin revisar el marco legal de cada estado, intuitivamente es posible imaginar que no existe mecanismo alguno para revocar el consentimiento de obedecer la ley. No parece razonable que uno tuviera la opción de comunicar de alguna manera al estado que no piensa ser gobernado por el mismo, y por lo tanto revoca todo consentimiento a obedecerlo. De esta manera, al no haber alternativa al consentimiento a obedecer la ley, dicho consentimiento no es válido para generar una obligación.

Si buscamos solucionar el problema anterior, considerando la posibilidad de que el ciudadano sea capaz de revocar su consentimiento, si bien le otorgamos de esta manera a dicho consentimiento la cualidad de generar obligación, esta modificación provoca un tercer problema, consistente en la escasa validez de esta peculiar obligación a obedecer la ley, la cual los ciudadanos están capacitados a desestimar posteriormente. Al agregar la capacidad hipotética de revocar el consentimiento que le otorgamos al estado de obedecer sus leyes, logramos otorgarle al consentimiento su capacidad de generar obligación, lo cual le da cierta victoria al consentimiento como motivo de la Obligación política, sin embargo, esta victoria es tan solo teórica, dado que poco sirve considerar una obligación a obedecer la ley, a la cual el ciudadano se adhiere hasta que le resulte incómoda.

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